En la calle de Toledo desde el siglo XVIII


Probablemente seamos el tercer comercio más antiguo de Madrid. Desde su fundación en 1754, se han sucedido ya algunos dueños, y de ellos se guarda memoria de Nemesio Palencia Peña y a sus descendientes.

Nemesio vino a Madrid desde El Almiñé, una pequeña aldea del burgalés Valle de Valdivieso, para trabajar en la tienda como aprendiz, desarrollando poco a poco sus excelentes dotes comerciales hasta hacerse propietario del negocio en 1914, que heredó de los primeros fundadores.

Nemesio Palencia (en el centro) hacia 1914


Su nieta Mercedes Rodríguez Palencia es la actual responsable de la firma.

Se trata de un comercio tradicional, mencionado en varias obras de Benito Pérez Galdós, que comienza siendo un bazar donde se podía adquirir todo tipo de productos: cestas y sillas de mimbre, bastones, alpargatas, cordelerías, rafia, fuelles, almadreñas, pólvora, cohetes, juguetes, pintura, plumieres y artículos de droguería despachados por cinco o seis empleados.

La tienda, como todas las de la época, se venía conociendo entre el público por el nombre del dueño del establecimiento, así “Casa Arnaiz” fue otra muy conocida, también de la calle de Toledo. Pero curiosamente en este establecimiento durante los meses de verano siempre había colgado en la puerta un botijo, seguramente destinado a aliviar a la clientela de las furias del calor, y de manera casi imperceptible se extendió la denominación “La tienda del Botijo”, llegando así hasta nuestros días.

De la antigua tienda, tras una gran reforma llevada a cabo a finales de los años ochenta, tan sólo quedan el botijo rojo sobre mármol blanco que da nombre y paso al establecimiento y otro metálico, y de color rojo, que adorna el dintel de la entrada.

Botijo sobre marmol blanco